“Todo lo que entre por los afectos dejará huella en su cerebro y en su corazón”

La disciplina poco tiene que ver con los gritos y las amenazas, es un proceso de aprendizaje cuyo propósito es que la persona desarrolle un modo de vivir de acuerdo con unas reglas que favorezcan el respeto hacia sí misma y hacia los demás.

El objetivo último es que los niños, conforme vayan creciendo, adquieran una escala de valores de manera que tengan menos necesidad de un control externo, ya que se van comportando en función de una serie de normas de conducta y convivencia que poco a poco han hecho suyas.  Ahora, ¿cómo lograrlo?

-¿Qué son los límites?

Pautas de comportamiento que van enseñando al niño a ser cada vez más autónomo y responsable.

Imaginemos una familia que no pone límites, es como un camino sin señales, sin quitamiedos, sin direcciones… continuamente nos estaríamos saliendo del camino y equivocándonos de dirección, sería un caos.

Del mismo modo si se ponen muchos límites los niños están muy limitados, no desarrollan la autonomía ni aprenden a tomar decisiones.

-¿Por qué limitamos?

 

  • Evitar daño físico o psíquico.
  • Promover su desarrollo.
  • Mayor responsabilidad.
  • Autoconfianza. (Los niños necesitan saber qué esperamos de ellos y dónde están los límites).
  • Amor y atención.  En una encuesta a varios jóvenes muchos de ellos describían el dolor que sentían cuando llegan tarde a casa y nadie dice ni pregunta nada.

 

-Consecuencias de las limitaciones:

 

  • Mayor respeto a los padres.
  • Afecto.
  • Autoridad.

 

-Características de los límites:

 

  • Razonables y a la medida de nuestros hijos. Debemos acordarnos de que no se puede pedir lo mismo a todos los hijos.
  • Pocos límites e importantes.  ¿Cuáles son los valores que más nos importan?. Según sean esos valores haremos más hincapié en que respeten esas normas que les les llevarán a adquirir esos hábitos y valores.
  • Justos.

 

-Controlar los deseos:

¿Qué es educar la afectividad de nuestros hijos?  Controlar los deseos, para ello cumplen las normas que les vamos poniendo.

Una persona es más libre cuando controla sus sentimientos.  Esto lo conseguimos cuando van logrando cumplir las normas.

-¿Qué herencia dejarías a tus hijos?

Una vez me hicieron esa pregunta y respondí  “que sean disciplinados, que sepan canalizar su energía en conseguir lo que quieren”.

-La disciplina comienza con algo antipático, una imposición, pero lo van interiorizando y van creando hábitos poco a poco.  Lo hace suyo y lo hace solo: orden, estudio, limpieza…

-Con la disciplina logramos orden exterior, pero también interior.

-No es un fin, es un medio para conseguir un fin.

-Se trata de crear un hábito.  Repetir todos los días lo mismo para que se convierta en virtud.

ESTILOS EDUCATIVOS.

-Autoritario: En este estilo las normas son lo primero.  La disciplina se establece sin apenas diálogo ni explicación: “donde hay patrón no manda marinero”.  Las reglas son la ley, y éstas se imponen sin tener en cuenta la edad, las posibilidades y la capacidad de comprensión de los otros.  La exigencia y la rigidez se combinan con una pobre comunicación y afecto.

Esta inflexibilidad autoritaria junto con la distancia afectiva que lleva consigo es una mala mezcla.  Los niños suelen ser introvertidos, ansiosos, dependientes y, a menudo, agresivos.  Obedecen desde el miedo o para evitar un castigo.  La aceptación de las normas es aparente y la inseguridad en sí mismos una realidad.

-Permisivo: A diferencia del estilo autoritario, nos encontramos que otros educadores desarrollan una manera de relacionarse que podríamos llamar indulgente. Son personas muy cálidas y cercanas, se preocupan por ser un apoyo emocional pero no ejercen ningún control sobre la conducta de los chavales.  Ellos no inculcan reglas, ni marcan límites.  No hay hora de llegada, ni normas de convivencia, ni hay restricciones a los deseos, a los enfados…

Esta carencia de normas tampoco ayuda a madurar.  Los niños tienen dificultades de controlar sus impulsos.  No tienen tolerancia a la frustración y les cuesta asumir responsabilidades.  Tienden a tener poca persistencia y resistencia a los conflictos, y pueden convertirse en rebeldes sin causa o en dependientes sin dirección.

-Pasotismo: Este estilo está marcado por una indiferencia y falta de implicación que puede llegar al rechazo y al abandono.  La persona se desentiende afectiva y educativamente.  No hay límites ni hay afecto. No se tiene ni idea de la realidad que viven los otros.  No les importa o están con tantos problemas personales que no tienen energía ni espacio para atender a nadie más.

No hace falta decir que este estilo hace mucho daño.  Afecta a la autoestima, al sentido de competencia y a la interacción con los demás.  No hay contención ni afecto que detengan los impulsos más destructivos… El vacío es total.

-Paternalista: Este modelo lo podemos explicar con el siguiente ejemplo: cuando preguntan al niño cómo se llama y la madre responde: Pepito.

EDUCAR EN POSITIVO:

 

  • Normas claras.
  • Exigencias adaptadas a cada hijo.
  • Que aprendan de las consecuencias.  (Si salen de casa como locos y se olvidan del bocadillo, no vayas detrás corriendo a llevárselo).
  • Solucionar los problemas con diálogo, negociando, así se mejoran las cosas.
  • Reconocer las acciones bien hechas.
  • A pesar de los errores, tendrán seguridad, confianza, constancia y habrán aprendido a amar.
  • Se dan cuenta de que los queremos como son.

 

LA OBEDIENCIA:

-La autoridad es una fuerza moral, un prestigio que debemos adquirir ante nuestros hijos.

-Los hijos admiran las cualidades de sus padres.

DETERIORA LA AUTORIDAD:

 

  • Amenazas continuas.
  • Repetir continuamente las órdenes.
  • Si aceptamos chantajes afectivos, (mamá no me quiere…)
  • Castigos desproporcionados o injustos.
  • Mandar con precipitación.
  • Enfrentamientos continuos con la pareja.

 

CONSEJOS PARA RECUPERAR LA AUTORIDAD:

 

  • Ambiente de confianza.
  • Pocas órdenes.
  • No repetir las órdenes.  Se dice una vez, la segunda de otra manera.
  • La autoridad padre/madre no se comparte, se delega.
  • Cuanto más a su altura les hablemos mejor, incluso a cuclillas, cuando son pequeños.
  • Hablarle a solas.
  • Ponernos en su lugar y… díselo.
  • *Mostrarle la seguridad de que va a mejorar, no es un conflicto hijo&padre, es un problema de norma&conducta.
  • No basar la educación en premios o castigos, es vulgar chantaje.
  • Reconoce tus propios errores.  Nadie es perfecto, los padres tampoco.  Los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar.
  • Elogiar cualquier avance que logren.
  • Decirles cada día algo bueno, un elogio diferente cada día.  (Esto también nos ayudará para recordar cuántas cosas buenas tienen nuestros hijos).

 

CUANDO LAS NORMAS SE INCUMPLEN:

Hay que buscar alternativas al castigo.  El castigo no educa, cambia el comportamiento, pero no la actitud ni el comportamiento a largo plazo.

-Alternativas antes del castigo:

1- Reforzamiento: Vamos a poner el ejemplo del típico niño que al salir del colegio le monta el espectáculo a su padre porque quiere que le compre una golosina:

Conducta aceptable + reforzamiento (elogiamos) = Conducta más aceptable.

Conducta aceptable + no reforzamiento = Conducta menos aceptable.

Conducta inaceptable + reforzamiento (hacemos caso) = Conducta más                               .                                                                                               inaceptable.

Conducta inaceptable + no reforzamiento = Conducta menos inaceptable.

2- Tiempo fuera: Se le avisa de que si no cambia de actitud se le sacará fuera, al pasillo, etc… (No hay que pasarse, lo normal es 1 minuto por cada año que tenga el niño.  Esto funciona el 50% de las veces).

3- Reprimendas:  Ejemplo: Un hermano se está portando mal con el otro.

 

  • Enérgica, pero no exaltada.
  • Firme, pero no autoritaria.
  • No se debe entrar en discusiones con el niño, (se pierde credibilidad).

 

Avisos: Cómo debemos avisar:

 

  • Describir lo que ves, dar información. Ej: “Está la mesa sin recoger”.
  • Expresar de forma escueta: “Ana, el perro”.
  • Comentar los propios sentimientos.
  • Originalidad y sentido del humor. (Una vez estábamos todos gritando y entonces empecé a decir las cosas en voz baja… todos callaron y empezaron a escuchar).
  • Aprovechar las tecnologías para decirles las cosas a través de correos o mensajes.
  • Salir de la rutina que los cansa y nos cansa.

 

EFECTOS DEL CASTIGO MAL APLICADO.

 

  • Tiende a provocar comportamientos agresivos.
  • Puede producir efectos emocionales negativos.
  • Puede ocasionar que la situación o persona asociados con el estímulo aversivo, se conviertan en estímulos punitivos asociados.
  • No establece ninguna conducta nueva.
  • Más que formar, “deforma”.

 

PAUTAS PARA UN CASTIGO EFICAZ.

 

  • Seleccionar una conducta específica.
  • Aplicar inmediatamente y de forma consistente (¡ojo! Serenidad).
  • Dar al niño la oportunidad de realizar la conducta correcta.
  • No reforzar nunca una conducta que se castiga.
  • No privar de las recompensas que haya adquirido anteriormente por su buena conducta.
  • Castigar la conducta, no al niño.

 

A TENER EN CUENTA:

 

  • Se ha de recurrir al castigo cuando ya se han agotado todos los medios alternativos de disuasión.
  • Se debe usar un castigo proporcional a la falta.
  • El castigo ha de ser adecuado a la edad.
  • Se ha de evitar llegar a las manos.

 

 

PARA RECORDAR:

PACIENCIA, CONSTANCIA Y FIRMEZA, LAS 3 REGLAS DE ORO.

-LOS PADRES SOMOS LOS MEJORES EJEMPLOS, DÉMOSLES EJEMPLO

 

Cumpleaños del Mes

calendar_32En ENERO felicita a...
6. Reyes J.
20. Inés G.
26. Carmen D.


CELEBRA TU CUMPLE